lunes, 9 de agosto de 2010

Kilómetro Cero



Melissa dejó la moto y entró en un pequeño bar de pueblo. Pidió un café (estaba amaneciendo) y en la radio comenzó a sonar kilómetro cero... su vida, su ciudad, su alma, sus recuerdos... ¡Como recordaba el amor que le profesaba a Madrid cuando estaba lejos...!

Tú y yo


Tú y yo. Yo y tú. Mis manos recorriendo tu espalda hasta llegar a tu centro desde donde te controlo y te miro con cara burlona mientras tus labios dejan escapar un gemido furtivo. Yo y tú. Tú y yo. Noto como me vistes con un traje de besos desde mi volcán más profundo hasta llegar al océano de mi boca mientras tus manos coronan la cima de mis senos. Aire entrecortado, escalofríos, me dejo vencer por la necesidad de encontrarte y cabalgo contigo en busca de ese 7º cielo al que llaman orgasmo, pero no es un viaje monótono, hay curvas: las tuyas y las mías, las de la cama, la pared y el mostrador de la cocina... No hay lugar que se salve de nuestra pasión, te siento, y del mismo modo que el mar al chocar contra la costa devuelvo violenta y juguetona cada uno de tus movimientos, primero más lentos después más violentos: sedientos... si. Sedientos. Tengo sed de ti del agua de cuerpo, de nuestros choques de titanes acompasándose en un mismo latido: el nuestro... hasta que de pronto ocurre. Fuegos artificiales y el final de nuestra función privada. Se cierra el telón y dejo de oponer resistencia, creo que puedo tocar el cielo con la punta de mis dedos, dedos que recorren todo tu cuerpo, grito en silencio, palidezco, te araño y finalmente descansamos... Me abrazas, te beso... ¡Cuánto te he echado de menos!

Carretera hacia el infierno


Un viejo bar, muchos recuerdos, y el humo del tabaco ajeno con sabor ayer. En la mano una copa de bourbon, de esas que Melissa solía degustar cuando aún era adolescente y algo más ingenua, pero, sobretodo, cuando tenía el corazón algo menos roto. Sonaba AC/DC. El bar estaba cerrando y despedía la noche justo cuando ella la comenzaba. Aún recordaba aquellos días en los que las 3 y media de la mañana se consideraban hora golfa y las 7 una hora decente para madrugar. Ahora las 3 eran la hora de salir y las 7 una hora temprana para regresar.

La ciudad vibraba, el verano sabía a fiesta, y en el ruta 66 las motos y los mapas cada vez incitaban más a un viaje. Un viaje no muy largo, que ya se sabe la economía es poca, pero, a fin de cuentas, un viaje. En ese momento recordó cómo hacía poco alguien le había dicho aquello de «a todo el mundo le viene bien largarse lejos». Lejos... si. Eso es lo que quería ella, irse lejos y sin embargo, ahí estaba, en su viejo bar, con sus antiguos mapas y sus más que conocidas motos sobre la vitrina expositor.

La camarera llamó su atención, una mujer muy simpática con una trenza larga y el pelo muy corto. Era una vieja conocida.
-¿Puedo hacer algo por ti?
Melissa sonrió
- Ya lo has hecho.

Dejó una propina y con las mismas cogió el bolso, pegó el último trago de bourbon y se dispuso a hacer una maleta ligera para coger la gran Harley de su padre que ahora andaba acumulando polvo en su garaje. No sabía dónde iría, ni tenía claro cómo o con quién dormiría, lo único que sabía es que ya era hora de escapar de la rutina de antaño. Ya era hora de pisar fuerte con sus tacones y largarse una semana a tomar por culo de Madrid. A comerse el mundo con su Harley, sus zapatos y su espiritu rockero. Ese que aún hacía que bebiera bourbon,cerveza y tuviera ganas de soñar despierta al ritmo de los acordes de Highway to hell.

No sabía si aquella autopista sería hacia el infierno pero desde luego si tenía claro que sería un viaje MEMORABLE.

miércoles, 4 de agosto de 2010

sexo.


Melissa llevaba todo el día enferma en casa viendo Sexo en Nueva york. Mel era tan Samantha que la serie básicamente merecía la pena sólo por no sentirse la única mujer del planeta que gozaba del sexo sin compromiso sin sentirse una zorra. Porque, en realidad, ¿por qué tener relaciones sexuales con alguien que te resulta interesante pero al que no amas está tan mal visto? y, sobretodo, ¿por qué cuando ese tipo de sexo se veía en televisión parecía tan normal pero cuando era una amiga o uno mismo el que lo tenía parecía tan horrible? Puede que Mel tuviera las anginas como dos puños y llenas de pus, puede que la cabeza fuera a estallarle y que todo su sex-appeal se hubiera desvanecido bajo la camiseta de la selección española de baloncesto con la que dormía, pero desde luego, el mundo sufría de una hipocresía aguditis en su fase terminal. Miles de mujeres veían esa seríe y cantaban canciones como Puta de extremoduro o con letras de reggeton que incitaban al más puro sexo salvaje ¿por qué entonces ella era una zorra y el resto del mundo tenía derecho a juzgarla? Mel se acostaba con quien le daba la gana, cuando le daba la gana, y algunas de esas personas habían llegado a ser grandes amigos (incluso cuando se echaron parejas) ¿qué más daba conocer una mente interesante follándosela que a base de llamadas y quedadas con tensión sexual no resuelta?

Melissa creía en el compromiso, pero sólo en el compromiso después de las fases apropiadas. Sexo, conocimiento, sexo, comprensión, sexo, apoyo, sexo, confianza y después... AMOR y sexo salvaje, pero sobretodo amor con mayúsculas y en letras de Neón en tamaño 72 de la letra IMPACT seguido de múltiples orgasmos. Y como no podía encontrar nadie que entendiera eso, Mel seguía fumando en su ventana mandandole cartas al rey de los sapos esperando quizás, una respuesta del destino. Aunque puede que, en el fondo, ella fuera una de esas personas fóbicas al compromiso que viven su vida como espiritus libres.

una tos la sacó de su ensimismamiento. Se encontraba mal y estaba sola en el piso. ¡Malditas vacaciones de verano, sus niñas estaban por ahí dándose a la buena vida y ella estaba enferma y sola en la casa de sus padres!... echaba de menos el abrazo de alguien que la reconfortara... Ese era uno de los inconvenientes de estar sola, puede que debiera agregar a la lista de fases: ponerse enferma y tener abrazos mimosos por compasión.

viernes, 30 de julio de 2010

Lo cierto era

Lo cierto era que ,sin duda, Mel amaba los polvos matutinos seguidos de un cigarro, un paseo por Madrid y un café al llegar a casa. ¿Qué nadie podía entender qué se escondía detrás de esa lágrima silenciosa que dejaba rozar su cuerpo justo después de salir de la ducha antes de irse a dormir en el momento exacto en el que el sol hacía acto de presencia? Ni falta que le hacía, cada cual tendría su teoría y sólo ella sabría la verdad, lo único cierto era que aunque llegase a casa con los pies destrozados y en la boca, a veces, el sabor del único hombre al que aún amaba mezclado con el gusto de otros labios, lo cierto era que Mel amaba los polvos matutinos seguidos de un cigarro, un paseo por Madrid y un café al llegar a casa y eso ni una crítica mordaz, ni una mirada de incomprensión, ni siquiera su fantasma, podrían cambiarlo.

miércoles, 28 de julio de 2010

Desenfocada


Un día le dijiste que te hubiera gustado saber cómo diantres la veía su objetivo. Después comprendiste que ella habría salido desenfocada( como cuando se hace mucho zoom) en cualquier situación. No era mujer de fotos, sino de recuerdos... Ella jamás sería un busto como cualquier otro porque era esencia cautiva, por eso nunca podía prometerte un futuro más allá de las propias horas que constituían aquel día.


lunes, 19 de julio de 2010

A tomar por culo y sueños rotos



Melissa lo tenía muy claro, un día cogería sus zapatos, su lencería más fina y se largaría pisando fuerte, cagando leches y a tomar por culo. Total nadie echaría de menos a la mala de la peli ¿o quizás si?

La verdad es que aquella noche le daba igual, antes de que la cordura le ganara la partida ella estaría cerrando los bares con una botella de bourbon y doscientos sueños nuevos que fracturar en mil pedazos antes del amanecer, por cuenta propia o sumados a la cuenta de las decepciones ajenas.