viernes, 19 de abril de 2013

:)

Ojalá me quieras libre. 

Ojalá me quieras

yo te querré deshecho, te querré en la roca viva, te querré en todos los versos que no quieran tus pupilas. Yo te querré en la acequia, te querré en la cumbre fría, te querré cuando el fantasma de tu voz venga a por mí.

jueves, 18 de abril de 2013

La historia

"Voy a contarte una historia" Le dijo Melissa a Ada.

Y comenzó:

«Sólo hay dos opciones»- dijo aquel personaje sosteniendo su mirada.
Cerró la puerta y, mientras lo hacía, dejó caer una lágrima de su rostro que, furtiva y llena de sentimiento, se precipitó contra el suelo. Le hubiera gustado que aquello no sonara tan definitivo, que no se acabara tan pronto, que no muriese antes de empezar.
Respiró profundamente, como si tratase de liberar de su mente cada idea, cada recuerdo, instante o pensamiento. Sé que querría haberse desmayado para no sentir esa quemazón que subía desde la garganta hasta sus ojos, ahora las lágrimas brotaban hacia dentro, se sentía vacía, apunto de desvanecerse, como si el mundo se hubiera roto. No quería decir adiós, pero tampoco quería abrir todas las barreras. Aquel era un sentimiento esofágico, uno de esos sentimientos que no empiezan en la boca del estómago si no algo más arriba, uno de esos que se tienen sólo cuando algo verdaderamente te importa, cuando merece realmente la pena.
Aquella historia, por lo visto era  blanca o negra. No tenía matices de gris. Un gris que, sin embargo, sí existía para ella y que durante la oscuridad de un instante efímero y eterno le había devuelto ciertos alicientes al mundo, cierta magia, que creía extinta.

 Melissa miró a Ada que la observava con cara de preocupación: "Me gustaría decir que todo era sencillo, que había un camino correcto y otro equivocado, que Ella, en esta ocasión podría salir airosa, pero no era así. No era fácil, nunca lo había sido".

Hubiera matado por un black devil en aquella ocasión y mira que no fumaba. Eso era, un cigarro. Si aquella historia pudiera haberse definido de algún modo sería así, una llama que lentamente consume todo mientras libera un sentimiento, un olor y un recuerdo que resultan agradables, que no queremos que se acaben y que si perseguimos acabaran matándonos pero, al mismo tiempo, devolviéndonos la vida "de algo hay que morir". 
Sólo habían dos opciones, y para ella, no eran las mismas. En su mundo sólo podía explicarle su gris y tratar de que lo comprendiese y lo aceptase o, simplemente, dejar que se consumiera. Como "para la última opción siempre había tiempo" trataría de explicarle los matices de su gris y si, sólo si, no era posible que los concibiese entonces y sólo entonces dejaría que aquello acabase como siempre pensó, como nunca quiso, con un adiós que sonaba a "África- Toto". 
Y es que Ella comprendió hace tiempo que la vida no era mejor o peor, sólo tenía más o menos alicientes, y perderse aquella historia desde luego sería perder uno de los mayores alicientes que se había encontrado, pero si no quedaba otra opción lo quedaría más remedio que aceptarlo.
Ada miró a Melissa perpleja. 
-¿Y que pasó?- preguntó rompiendo un silencio que Mel parecía haber dejado expresamente para eso.
- No te voy a mentir, aún no tengo ni idea, tendrás que preguntarselo a Ella. Dicho lo cual cogió su bolso y se puso a retocarse el maquillaje antes de marcharse. 
- Mel...¿Qué crees que pasará?- Dijo entonces Ada
- Me gustaría decirte que comprenderá su gris y seguirán escribiendo una historia épica y peculiar, pero lo cierto es que tengo la sensación de que en esta ocasión sólo existe blanco y negro y que, en cualquiera de los casos, Ella saldrá perdiendo pues se quedará sin el gris.

Cerró la puerta tras de sí y dejó en la casa cierto vacío,cierta tensión teñida de esperanza y de miedo.

- Ojalá te equivoques- Dijo Ada- Ojalá aquel personaje vea el gris.



martes, 16 de abril de 2013

Enigma

El sonido del agua de la ducha había dejado de acompañar la melodía "Lade of the Lake" de Enaid y comenzaban a escucharse los primeros acordes de un sólo de guitarra magnífico de Era. Retiró el vaho del espejo y se miró. ¿Cuántos años habían pasado?, a veces tenía la sensación de que en ese cuerpo joven se encontraba alguien que escondía mucha más edad.

Dejó el Albornoz caer. Se miró enteramente desnuda, de frente, de perfil... sobraba un poquito de carne aquí, faltaba un poquito allá y en determinadas zonas la gravedad estaba claro que hacía acto de presencia, pero... tampoco estaba "tan mal".

Comenzó a vestirse y de pronto cierto sentimiento de ansiedad, de esa que se parece a la euforia, apareció en su rostro y, por un instante, se podía deducir qué edad real tenía.

 Se había vuelto a topar con un enigma que estaba dispuesta a resolver.

domingo, 14 de abril de 2013

El Mundo bajo sus pies

Por un instante liberó sus pensamientos, dejó de hacerse preguntas, inspiró profundamente dejando que todo el viento del mundo llenara sus pulmones, bajó la guardia. 

Olía a pino, a tierra mojada y a especias. Era un olor familiar y al mismo tiempo desconocido, tenía toques subjetivos de libertad, paz y tranquilidad. Olía a amistad a ese "algo" que mueve a las personas a conocerse y querer formar parte de la historia de otro, pero también a confianza. Una de esas confianzas ciegas e irracionales que, sin saber por qué, se tienen con un ser que bien podría haber salido sus sueños. 
No hablo de amor, no es eso. El amor, al menos para Melissa, se basaba en conocer bien a la otra persona y amar tanto sus virtudes como sus defectos, lo que sintió fue más una conexión especial, algo que hace que sepas que la otra persona será una pieza clave de tu existencia, hablo de chispa, de... no sé si sabría definirlo, no sé si ella misma hubiera podido hacer algo más que sentirlo. 

Melissa espiró, dejó escapar hasta la última brizna de viento de su interior, observó a su acompañante. "Tiene luz"- confirmó para sus adentros. Abrió los ojos y sonrió. 

- "Es bonito el silencio ¿Verdad?, hay gente que no sabe valorar esos minutos de calma"- Dijo al fin, comenzando una conversación.

Su interlocutor la miró y le devolvió la sonrisa.
No hicieron falta más palabras. Se limitaron a mirar el mundo bajo sus pies.

martes, 19 de marzo de 2013

Querido Mundo:

¿Por qué se empeñan en que recuerde a quien le importo/importé/importaré una mierda?

miércoles, 13 de marzo de 2013

Un final


Contigo me cansé de la coma, de los puntos suspensivos y hasta el punto y seguido por eso puse el final de los finales con un remate redondo de silencio y adiós.

Tu recuerdo es como el de las tormentas de verano y el mío... espero que el mío asemeje a los días soleados de humedad del final de la primavera... a los días de abril y si no es así, lo cierto es que ya no importa. Yo ya no intento descifrar lo que dices con silencios lo que tu palabra no otorga. 

Me limitaré a mirar por la ventana que dejes abierta de tu vida y a sonreír cuando proceda cuando sepa que en tu fosca casa entran algunos rayos de luz. No sabré quién eres ahora, y tú jamás llegarás a conocer quién soy hoy, aunque quizá me veas asomarme desde la otra orilla del lago. 

Somos dos verdaderos extraños que una vez compartieron un alto en el camino. Dos recuerdos difusos sonrientes y casi olvidados, dos arañazos que jamás dejaron cicatriz.

Me encargué de que nuestra historia terminara así, como jamás fue, sencilla y lineal. Sin complicaciones. Agradable y amarga como la taza del café que ya no recuerdo si alguna vez degustamos en alguna terraza de bar. Simplemente un final.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Fotos del pasado


Aún huele la mezcla de tierra mojada y pino de ese día de abril.
Había tormenta, pero la de la calle era la que atronaba con menos fuerza, en su corazón aquel día se libraba una batalla en la que jamás hubo vencedores ni vencidos, sólo una decisión.
Siempre le ha gustado pasear, especialmente cuando necesita despejarse, es difícil, por no decir imposible, la libertad que siente caminando durante horas con la mente en blanco mientras, incosncientenmente sus pensamientos se ordenan. Y ese sábado de abril fue uno de esos días que nunca se olvidan.

Dos tormentas se acercaban hacia ella, que desde niña las ha temido, y en lugar de correr se fue a lo más alto del monte para contemplar los rayos y truenos hasta que, finalmente, decidió correr los cinco kilómetros que le faltaban a casa, eso sí, no sin pararse a hacer fotos, no sabía qué le traería la decisión que, sin saber cómo, acababa de tomar, y tampoco sabía lo importante que iba a ser en su vida, sin embargo, tenía la certeza de que debía guardar un pedazo de aquel instante para que, si no lo perdía, en un futuro, pudiera volver la vista atrás y reflexionar sobre ese día, ahora si, con perspectiva.

Es interesante como pasa el tiempo.
Durante años aquella foto, junto con todas las que hizo ese abril, desaparecieron. Algunas no han sido reencontradas aún, aunque probablemente se hallen en algún baúl con forma de cd, perdido en tarrinas escondidas por su habitación. Sin embargo, no hace mucho, su padre le devolvió esa foto...seguía oliendo a pino y tierra mojada, y seguía transmitiendo libertad y adrenalina.

volvió la vista al 2007, a sus decisiones, a ese día. Hizo un recorrido mental desde aquel momento hasta el 2013 y se sintió orgullosa de quien fue y de la persona en la que se ha convertido. No había sido perfecta, ni le hacía falta serlo, algunos la tacharían de ególatra, pero le daba igual, no se cambiaría por el pellejo de nadie, ni cambiaría ni una sola de las decisiones que había tomado. Pese a que algunas le hubieran hecho daño.

Guardó la foto y sonrió... aquel día no había dos... había hasta 4 tormentas (entre las propias y las de la naturaleza) y después de todas ellas llegó el sol.