martes, 7 de septiembre de 2010

Carta a una vieja amiga

Querida Izaskun:

Dicen que volver a empezar en septiembre se hace difícil, que las clases se hacen pesadas y que la vuelta a la realidad después de días de ocio se convierte en algo deprimente, sin embargo, no sé si es Madrid, la universidad, o tal vez el sentimiento que tuve al llegar a casa, en cualquier caso, lo cierto es que a mi no me parece tan horrible. Verás el simple hecho de abrir la puerta del piso y encontrarme a Mel pintándose las uñas de los pies pensando en irse de fiesta mientras Kai observaba con ojos golosos una lata de atún y Ella volvía a reirse del lugar en que Melissa había dejado en esta ocasión las llaves (ni más ni menos que en el frigorífico) hizo que un sentimiento de familiaridad y tranquilidad me invadiera. Creo que mi hogar está aquí. Pero, por si me quedaban dudas, cuando Aitor pasó por casa y volví a encontrarme con el Hombre con Sombrero e incluso con JJ me dí cuenta de que sí, obviamente necesito viajar y volver a veros, caminar por las playas de mi Asturias natal mientras paseo con kuki (¡no sabes lo que ha crecido esta bendita golden retriever desde que te vi!) pero realmente creo que, al fin, he formado mi propia familia selecta y lo cierto es que con ellos empezar las clases no sólo deja de ser un castigo si no que incluso se convierte en algo completamente apetecible, como diría JJ «un hobby». Ojalá vengas pronto por aquí y pueda presentártelos a todos porque verás, a ti también te hecho de menos y ,además, existe cierto malabarista al que te encantaría conocer.

Sin más me despido ¡Creo que a Melissa se le está quemando la comida! Cuídate ¿vale? y ya sabes ¡Nos vemos en los bares o comiéndonos la ciudad!

Besos

Ada

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