jueves, 12 de septiembre de 2013

Amor de hermano


Se acercó con una sonrisa y una foto en las manos, la enseñó y esperó respuesta. 

«Me gustaría bucear en tus ojos, bañarme en ellos y caer de nuevo al mundo a través de las cataratas de tus lágrimas. Y es que tus iris color café me recuerdan a una laguna infinitamente profunda en medio de un paisaje volcanico, incluso en un terreno lunar»

Le abrazó, como sólo se puede abrazar a la familia más cercana y añadió, después de ponerse absolutamente colorada cual tomate: «Y a esto, amigos, lo llamo yo amor de hermano»

lunes, 10 de junio de 2013

Por eso...

Si me acompañas por eso no tengo ni hambre, ni frío, ni miedo, ni sueño. No tengas si estoy contigo ni hambre, ni frío, ni miedo, ni sueño. Porque a veces se juntan dos ríos en las noches de diciembre. Porque no sé de donde has salido, toda una vida sin verte. Cántala que sigan los desvíos, Cántala que traiga suerte. Ven que cuando se juntan dos ríos, se hace fuerte la corriente

miércoles, 5 de junio de 2013

Aún la llevaba puesta







Aquel terremoto no removió sólo el suelo de la ciudad sino también sus conciencias, cuando al fin paró todos corrieron y ella, tranquila y serena, hizo lo más natural del mundo se llevó la mano a la nariz. Respiró. «Puff, menos mal», aún la llevaba puesta. Aún seguía siendo pequeña.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Nivola

Se le entrecortó la respiración. Se le agitó el pulso. Ya estaba ahí, esa puta opresión de nuevo, esa sensación de fin del mundo ese no saber qué hacer. Era una historia, sólo había sido la recreación de un pensamiento, de un miedo, el  Cuento  (si es que se le podía llamar así) de una pesadilla y, de pronto, parecía como si aquellas palabras hubieran propiciado una realidad aún más espantosa. 

En aquel momento a punto de llorar y gritarle a su almohada se preguntó si los personajes de los cuentos podrían cobrar vida propia y asesinar a su autor. Recordó Niebla de Unamuno y se pensó a si misma peleándose con personajes a los que había dado nombre, vida, presente, pasado e incluso, en algún que otro caso, futuro. 

Gritó en un silencio ahogado que hizo que las pareces de su habitación se estremecieran. 

Lo único bueno de que las palabras, las falsas palabras, las de sus cuentos pudieran hacerse realidad era que quizás, en algún momento, pudiera crear un cuento en el que las cosas salieran bien. En el que un caballero misterioso y especial decidiera ser su amigo y comprendiera cada paso y cada acto de su mente, una mente que, en ocasiones no dominaba. 

Dejó escapar un improperio y volvió a chillarle a la almohada palabras que, os prometo, no queréis que recree en esta ocasión. Siguió llorando hasta quedarse dormida y al hacerlo, sonrió. Parecía ser que, al menos en sus sueños, dominaba todas las variables y sólo tenían verdadera fuerza las cosas que, realmente, le importaban y no las palabras o los cuentos que pudiera pensar, allí sus personajes no podrían volverse en su contra, no encontraría su Niebla (Nivola) personal. 

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Comentario de la narradora: Este texto lo he escrito porque en alguna ocasión todo autor teme que los personajes que recrea, las situaciones que plantea, los sentimientos que describe se vuelvan en su contra. ^^ ahí os lo dejo. Es mi especial homenaje a Nivola. ^^

Algo cambió

Sintió una leve punzada de decepción. Dejó de esperar mirando al reloj y se revolvió en el asiento. 

Algo había cambiado, lo notaba en el ambiente, en el aire de sus pulmones, en los huesos y sobretodo en el esófago. Sí, las cosas importantes se sienten en el esófago, lo había aprendido hacía ya bastante tiempo de un payaso que, por aquel entonces, contagiaba su entusiasmo por vivir como si de un niño se tratara, lástima que ahora no siguiese teniendo esa capacidad. Pero en fin, ese no era el caso, la cuestión era había sucedido. Quizás cuando menos lo esperaba o necesitaba, pero había sucedido...

Intento explicar cómo de un segundo a otro uno deja de ver con los mismos ojos a alguien sin motivo o lógica aparente. Sed compasivos, es complicado expresar lo que sintió en aquel instante. 


Miró de nuevo el móvil. Nada. El cosquilleo había desaparecido. Seguía existiendo cierta ansiedad, pero no era igual que el huracán que, desde el día que lo conocía, había desbordado su alma. Seguía existiendo algo, una conexión, era un estado perpetuo en el que seguiría buscando sus ojos en determinados lugares públicos a ciertas horas del día pero ya no era lo mismo, sentía en sus huesos que no había retorno y no sabía si aquello era bueno o terriblemente triste. 

Sabía cuál había sido el punto de inflexión pero sólo recordaba caos y miedo hasta que aquel sentimiento de decepción hizo que la luz apareciera de golpe y de pronto la entropía no fuera tal, había cierto orden en el desorden, había calma después de todo.

 Pasó. No sabía controlarlo, camuflarlo o sentir de otra manera, no podía explicar qué era lo que le había sucedido, no tenía claro si aquello les traería paz o, por el contrario, guerra. No podía decir si sería un comienzo o un final."Era", sin más. Pero era algo cierto, algo real, algo sentido. No lo había buscado ni forzado, no había procurado crearlo mediante palabras, es más, ahora las palabras le parecían ciertamente insuficientes para describirlo o tratar de explicarlo, era como tratar de describirle la sensación de maravilla al ver los colores del arcoiris a alguien ciego de nacimiento. Como encontrar una imagen para la entropía. Quizás podía hacerse de un modo sencillo, pero no sabía cómo.

Sonrió y robándole una frase a un amigo pensó: «No sé ser de otra manera»


Café en la mirada


«Tiene Café en la mirada. Eso explica por qué me quita el sueño»
 Café en la mirada...
Nunca se sintió tan orgullosa de sus oscuros y profundos ojos marrón oscuro casi negro.
Era la única con los ojos oscuros en su casa y ese debía ser el motivo... Tenía café en la mirada (en su mente, sus venas y hasta en el corazón)

martes, 28 de mayo de 2013

Entre Perros


María: ¿Por qué se ha quejado Currito?
(Con la oreja de curro aún en la boca)Ada: Puees....
María: ¿Cuántas veces te he dicho que no muerdas al perro?
Ada (soltándole la oreja a curro con cara de resignación mientras curro se pone con el culete en pompa a modo de cazador a ladrar mientras mueve el rabo): Pero mamá... mira!! ¡¡Es él!! ¡¡Quiere jugar!!
María: ¡Curro no ladres! y no insistas Ada, no hay peros que valgan no puedes morder al perro, además el no te...(entrando en el salón)
Antes de haber acabado la frase mi madre entra en el salón, ahora es curro el que mordisquea mi mano juguetón mientras yo le hago burla y me quejo como él al principio
María: ¡Desisto! ¡No sé cuál de los dos es más perro!