viernes, 3 de diciembre de 2010

Formalidad ante todo

- Verás Mel lo nuestro ya es serio y formal
- No, no lo es
- Cariño, ¡llevamos más de 4 años!
- Eso sólo te convierte en mi relación sin problemas más larga. Además tú y yo peleamos cada dos por tres.
- Como cualquier hermana, ¡Esto confirma nuestra teoría!
- ¡beh!- dijo guiñándole un ojo mientras cerraba la maleta- lo nuestro no tiene porque ser serio y formal, nosotras siempre fuimos más ese par de hermanas que basaban su decisión en un impulso expontáneo. Somos hermanas de manta y carretera.
- ¡Si señor, pero con estilo!
- Eso no lo dirás por ti- dijo en bajini mientras Ella le devolvía una mirada de odio
- ¿acaso dudas de mi feminidad?
- Pues es que... verás...

y ambas comenzaron a reirse.

martes, 30 de noviembre de 2010

La lágrima de Melissa

No esperaba sonreír y ni volver a derramar una lágrima por él, pero lo hizo y de hecho, al hacerlo, volvió a ser libre.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Lo suyo siempre supo a helado de nuez de macadamia.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Los cafés de Ella

Echaba de menos los cafés con canela y nesquick en su justa proporción, bien calientes... esos que le daban olor a toda la casa, esos que sólo sabía hacer ella y que a todo el mundo le encantaban. Los llamaban capuccinos pero en realidad aquello eran los cafés de Ella...

Instrucciones

Invítame a café, dame un abrazo, dime que todo saldrá bien y después, si me ves llorar, cierra el pico.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Buscando un norte

Café Caliente: By Flickr (lamento no recordar el nombre del autor)

Dicen que saber cómo toma el café otra persona determina cuánto la conoces
Nadie sabe cómo toma el café Melissa, de hecho, no lo sabe ni ella misma, es más a veces incluso no tiene muy claro si le gusta el café. Lo mismo le ocurre con el tabaco y con otras tantas cosas de su vida, hoy es uno de esos días en los que se siente como un bicho raro, y porqué no reconocerlo... algo sola.

Si te la encuentras por la calle procura sonreirla puede que hoy Melissa vaya buscando un norte

Perder la cabeza

Aquel día quería gritar, correr, salir huyendo o, simplemente, pasar de todo. Sentía que el pequeño engranaje que conformaba su vida se había oxidado y el tiempo pasaba inexorable mientras algunos de sus resortes, sin embargo, avanzaban cada vez más despacio. Quería detener el movimiento de la tierra en un grito y que después sólo hubiera silencio... Podría haber hecho tantas y tantas cosas y, sin embargo, las horas se habían escapado de su reloj y aún no tenía demasiado claro cómo. «hasta que todo encaje no mires atrás» se repetía una y otra vez, puede que así lograra concentrarse pero lo cierto es que aquel día quería gritar, correr, salir huyendo, escaparse como lo hacen los dibujos animados por una puerta escondida en ninguna parte, quería ser Alicia y tener su país pero se sentía como el conejo reloj en mano tratando, en vano, de explicarle a la reina de corazones que no había llegado a tiempo...Temía, como el conejo, estar a punto de perder la cabeza.